martes, 8 de octubre de 2013

Angulas

Las angulas llegan en otoño a nuestras costas después de haber recorrido más de cuatro mil kilómetros desde su lugar de nacimiento. Llegan, agotadas, tras un largo viaje a merced de las corrientes. Llegan, muy delgadas, casi transparentes, después de haber consumido toda la grasa de su cuerpo. Muchas no lo consiguen, perecen en el camino, engullidas por los depredadores. Las más afortunadas consiguen remontar los ríos y convertirse en escurridizas anguilas. Para el resto, el final del viaje es el final de su vida, que termina entre salmuera. Son, las angulas, alimento de pudientes paladares.


Hoy hablo de angulas porque si hablara de personas, si hablara de inmigrantes, si hablara de Lampedusa, mucha gente apartaría la mirada. Pesan más que el equipaje el dolor y la tristeza, el porqué de este viaje.


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