miércoles, 17 de julio de 2013

Obscenidades

Dicen la mayoría de las fuentes que el adjetivo obsceno viene del latín obscenus, cuyas raíces son ob (hacia) y caenum (suciedad). María Moliner, en su diccionario de uso, relaciona el término con lo hediondo, indecente, sórdido, sucio... Las portadas de la prensa de hoy son obscenas.
La Gaceta conmemora la cogida de un viejo torero que, en una foto, semidesnudo, tapa sus partes con una mano. Dice que los médicos no quisieron mancharse las suyas de sangre. Él sí quiso. Tiene, para siempre, ensangrentadas, las manos de matar, las manos de maltratar.
Cuenta El País que Bárcenas, por delicadeza, no contaba los billetes delante de los donantes. Enternecedor. Y obsceno.
ABC habla de la España de la recuperación y la España que la torpedea. La primera, cómo no, es la de los sobres, la del pendrive de Bárcenas, que aparece en El Mundo, sepulcro blanqueado y obsceno.
Veo todo esto en Facebook, que no muestra, por obscenos, los pezones de las activistas de FEMEN, que censura, por obscenas, las fotos de Mapplethorpe.


Dicen otras fuentes que el adjetivo obsceno viene del griego ob skena, es decir, fuera de escena. En el teatro griego, para guardar la moralidad pública, las escenas de sexo y violencia se representaban fuera del escenario. Visto así, muchas cosas que no aparecen en las portadas, que están fuera de foco, tambien serían obscenas. Y lo son.
Los billetes de los donantes están manchados con el sudor de la gente empobrecida por la sórdida España de la recuperación. El indecente matador muestra su cicatriz, pero no menciona que más cornás da el hambre. Y el hambre es obscena, verdadera y asquerosamente obscena.

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