jueves, 23 de mayo de 2013

Lucía Falcón, me equivoqué.

Alguna vez te dije, en esos adorables vermús largos bajo El Paraguas, que ibas a ser nuestra Helga de Alvear. Pero me equivoqué. A tu edad, Helga estaba sonándose los mocos y tú, mañana, inauguras tu propia galería. No, mucho más que una galería, tu bien llamado "Espacio creativo", que es mucho más que eso.
Pocas noticias me han alegrado tanto en los últimos tiempos: ya sabes que me gusta la gente que se mueve, la que lucha por convertir los sueños en realidades. Y tú, representas, como nadie, ese espíritu.
Por eso, por el arte, por los espacios de libertad, por la gente valiente que cree en lo que hace, por ti, por tu hermano Juan Falcón -grandísimo artista, aunque ya sabéis que su pintura me desasosiega un montón, que ya es decir mucho-, por el Falcón maldito y todo su contexto y por la entrevista en la que te descubrí y me quedé con tu cara y tu nombre; por tu madre, por tu padre, que tanto te arropan, por la gente que te quiere, por mi misma y también, joder, por esa broma interna de los suburbios, donde vivimos tú y yo, nunca me alegraré lo bastante de haberme equivocado.

Atardecer en La Tenderina, de Álvarez Cabrero. Casi, casi, se ve mi casa.

Mañana se inaugura Falcón espacio creativo. Con Cabrero, a lo grande, como grande es Lucía. Mucha suerte, el resto, ya lo tienes.
Solo te pido una cosa, como siempre: cuando pase esta vorágine, publica esa tesina, por favor.