viernes, 19 de octubre de 2012

Algo se mueve en Oviedo

Decía hace algún tiempo que la heroica ciudad había vuelto a dormir la siesta. Oviedo estaba triste y gris, casi sin vida.
Desde hace unos meses observo esperanzadores signos de cambio. Algo se mueve en las calles, en las salas... ¡hasta en la política!

El I After Rastro, organizado por Localizarte, sacó a la calle el arte y la cultura. La Plaza del Paraguas y sus aledaños fueron, durante ese domingo, un espacio vivo, en el que los y las artistas mostraron sus obras, se pinchó música, se intercambiaron libros, se ofrecieron conciertos, hubo un mercadillo alternativo... ¡Un oasis!
El próximo domingo 28 se celebrará la segunda edición. No me la pienso perder.

Gracias al esfuerzo de varias salas pequeñas, como La Calleja la Ciega, La Antigua Estación, etc. y también al trabajo de pequeños sellos independientes, como Discos Humeantes, la música en directo sigue sonando. La primera edición del Humo Fest reunió a un puñado de bandas de lo más interesante, demostrando que, cuando se hacen las cosas bien, se puede ofrecer calidad.
A esta oferta musical se ha unido recientemente La Santa Sebe, sala mítica y pionera, que reinventándose de nuevo, vuelve por sus fueros, aliada con el rock. ¡Larga vida!


Finalmente, algo se mueve, también, en la política.
Pese a su desprestigio y a que desde hace tiempo no encuentro quien me represente, entiendo que los partidos han de ser un instrumento para la participación y la transformación de la sociedad, aunque no el único, ni mucho menos. Muchas veces no están a la altura, y para mi, el PSOE de Oviedo es la encarnación absoluta del partido fósil, a la deriva y absolutamente desconectado de la realidad. Siempre mirando con el ojo izquierdo, claro, que el derecho lo tengo vago y no lo uso.
Esta semana, un grupo de militantes ha presentado un documento con propuestas para el debate, titulado Oviedo a favor del cambio. En él, plantean que la igualdad presida todas las políticas, exponen propuestas para abrirse a la sociedad, apuestan por la presencia en la calle y una oposición decidida en el Ayuntamiento, y defienden una estrategia de comunicación basada fundamentalmente en las TIC, para conectar con la ciudadanía. Abogan, también, por otros cambios de carácter interno (primarias, limitación de mandatos...) para favorecer la democracia y la transparencia.
Todo esto suena muy bien y entiendo que haya quien piense que este tipo de iniciativas pueden ser brindis al sol. Quizás yo también lo haría si detrás de esta propuesta no estuvieran personas en las que creo, en las que confío y de las que me siento orgullosa al ver como trabajan para cambiar las cosas, muchas veces con todo en contra. Por eso, y porque sé que de verdad piensan en la gente, les deseo mucha suerte en el empeño. El aire fresco es sano y muy necesario.

Estas son iniciativas que en principio no tienen mucho que ver entre sí, pero que dan vida a la ciudad, que demuestran que lo que no hacen las instituciones han de hacerlo las personas, que podemos cambiar las cosas si de verdad creemos en lo que proponemos.

¡Viva la gente que se mueve! Y además en autobús, no en coche oficial ;-)

martes, 9 de octubre de 2012

Despertar en la cama equivocada

Me zarandeó suavemente y me hice la remolona. Susurró mi nombre y me tapé la cabeza con las sábanas. No era capaz de despertar.
Entonces, con aquel vozarrón que tenía, empezó a gritar: ¡vamos, vamos, que llegamos tarde!
Yo, que nunca fui persona hasta avanzada la mañana, no entendía nada. No recordaba tener que ir a ningún sitio. Es más, ni siquiera sabía dónde estaba.

Cuando por fin me di la vuelta, abrí los ojos y vi su cara de susto. Los dos gritamos, hasta que, tras la sorpresa inicial, brotaron las carcajadas.
Evidentemente, yo no era su hija. Y ninguno recordábamos que ese día me había quedado a dormir en casa de mis amigas. Éramos unas crías y su padre, un personaje tan genial como atolondrado. La cama no era mi cama.

Muerte en la habitación de la enferma, Edvard Munch. 

Estos días, al despertar, pienso por un momento que no estoy en mi país, ni siquiera en el presente. Que todo es un mal sueño, que si me doy media vuelta y me tapo la cabeza, las negras sombras, hostiles y despiadadas, desaparecerán. Por eso ayer no quería mirarlas.

Pero no... no se irán si no me levanto. Mientras estén ahí cada mañana, he de hacerlo o esta vez llegaré tarde de verdad. Abriré los ojos, saltaré de su cama negra, escupiré su veneno rancio y buscaré con otras gentes el agua clara que se lleve su mortal podredumbre de azufre, misa negra y mantilla de cementerio. Que se lleve los dolores y las santas que exhiben en sus nombres.
No es con ellas con quien quiero caminar.

Vade retro Satana
numquam suade mihi vana
sunt mala quae libas,
ipse venena bibas.