jueves, 31 de mayo de 2012

El tercer atropello

A este cuerpecillo lo han atropellado dos veces.

La primera, por culpa de Franco. Con motivo de su visita a Gijón en el 71, el Ayuntamiento engalanó la Avenida de la Victoria (actual Rufo García Rendueles) con arcos de triunfo florales. Esperando con mi abuela para cruzar desde la playa hasta El Náutico, por el preceptivo paso de cebra, me solté de su mano para ver si venían coches, porque uno de esos arcos impedía la visión. En misión exploratoria, me asomé a la carretera y me arrolló un secreta en un seiscientos. Todo muy propio de la época, Franco atropelló a mucha gente.

La segunda vez fue por culpa del fútbol. Jugaba el Sporting contra el Atlético de Madrid y un hincha visitante llegaba tarde al partido. Tenía tanta prisa, que iba a más de 100 por hora por la Avenida de los Héroes del Simancas (actual Pablo Iglesias). Tenía tanta prisa, que después de dejar malherida a una niña de 13 años, no se quedó para ver qué le había pasado. Continúo su camino, porque llegaba tarde al fútbol, que también atropella y embrutece a mucha gente.

Ya restablecida y con semejante historial, me hicieron muchas bromas al respecto: no hay dos sin tres, la próxima será un camión... ya sabéis, ¡el humor playu!



Total, que andaba yo guardándome de los camiones y resulta que no. Ya lo veo venir, el tercer atropello va a ser por culpa de un banco. No será nada personal, afortunadamente no tengo deudas, pero viene desbocado, corriendo como un loco con su prima al volante. Y nos va a arrollar, a ti también. La banca atropella a mucha gente.

Pero esta vez, a diferencia de las anteriores, en las que los conductores imprudentes fueron juzgados, declarados culpables y sancionados, no va a haber juicio, ni condena, ni sanción. Cambian los tiempos, cambian los nombres de las calles, pero el capitalismo sigue atropellando impunemente.

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