jueves, 30 de junio de 2011

XEGA otorga un ladrillo rosa injusto e inmerecido

El 28 de junio de 2011, día del Orgullo Gay, el colectivo Xente Gai Astur ha concedido el premio "Ladrillo rosa", al Instituto Asturiano de la Mujer, por "su clara homofobia".

Estoy en absoluto desacuerdo con esa distinción y estas son algunas de las razones:


Vista esta pequeña muestra, ¿es homófobo el Instituto Asturiano de la Mujer?

Se ha esgrimido como motivo para la concesión del premio la falta de apoyo por parte del IAM ante la negativa de la Consejería de Salud a financiar los tratamientos de fecundación asistida de dos mujeres lesbianas.
¿Por qué si la denegación ha partido de la Consejería de Salud no se le ha dado a ésta el ladrillo? Hubiera sido una buena oportunidad para que el Consejero asistiera a la entrega, escuchara las razones de XEGA y públicamente expusiera las suyas, como ha hecho la directora del IAM. ¿No habría sido interesante?
Hablando en plata... ¿por qué las hostias caen siempre del mismo lado?

En la presentación del premio por parte de XEGA se aludió multitud de veces a las cosas buenas que había hecho el Instituto Asturiano de la Mujer a lo largo de muchos años y lo difícil que les había resultado otorgarle el ladrillo. Si el IAM hizo todas esas cosas buenas, ¿por qué nunca se le concedió el Triángulo rosa? Parece ser, según los largos discursos de justificación previos a la entrega, que hubo suficientes motivos y oportunidades, ¿no?

Independientemente de lo dolida que se sienta XEGA por el caso en concreto que expone, creo que se ha equivocado gravemente y que no tiene bien nivelada la balanza. ¿Sólo se acuerda del Instituto para el premio malo? ¿Pesa más una discrepancia, sobre cómo llevar un asunto que no es de su competencia, que todas las políticas positivas impulsadas a lo largo de 12 años?

Este ladrillazo me ha dolido como si me lo hubieran dado a mi, porque es injusto con el IAM, con su directora y con las personas que allí trabajan.
También porque ha provocado disputas entre gente que debería estar unida, abriendo una herida que puede ser difícil de cerrar.
Con este golpe no pierde el IAM, pierde todo el colectivo LGTB -ahora dividido porque la decisión de XEGA no suscitó unanimidad ni mucho menos- y mucha gente que siempre estuvo con él. Por cierto, yo tengo claro de qué lado está quien se llevó el premio.

Para finalizar, respondiendo a algunas de las críticas a las personas que apoyamos en esto al IAM, quisiera recordar, aunque debería ser innecesario, que hay gente que actúa por principios, sin otro interés que defender lo que le parece justo y sus convicciones.
Sobre mi, os diré que en los últimos años he colaborado en distintos proyectos con el IAM (como XEGA), que no lo hubiera hecho si hubiera visto siquiera un atisbo de homofobia, que no tengo carnet de nada y que por supuesto nunca me lo han pedido.

Después de esta explicación no voy a entrar en más discusiones. Esto no es una guerra, no debe serlo. No debe convertirse en un enfrentamiento institucional y mucho menos personal. Desde ambas partes deben buscarse los puntos de unión y tender puentes. Que así sea.

Perdón por este ladrillo. Y deseo de todo corazón que alguna vez se pida perdón por el otro, porque el Instituto Asturiano de la Mujer no lo merece.