sábado, 9 de octubre de 2010

La brecha digital, la neutralidad de la red y el futuro de Internet

Esta semana nos ha dejado algunos acontecimientos que ilustran la gran batalla que se está produciendo para definir el futuro de Internet. 
El ataque -o contaataque, según las distintas posiciones- a las webs del Ministerio de Cultura y la SGAE, el recorte del 13,9% del presupuesto del Ministerio de Cultura mientras se aumentan un 15% las ayudas a las páginas que fomenten la oferta de contenidos de pago, la presencia de Steve Ballmer (Microsoft) en España jaleando la pretensión de las operadoras de cobrar a los proveedores de contenidos por el uso de su red (por ejemplo, Telefónica podría cobrar a Google por prestar sus servicios), el apoyo del Ministro de Industria, Miguel Sebastián, a estas posiciones...

Me da la impresión de que este gobierno no entiende del todo lo que es Internet. Por un lado impulsa la Sociedad de la Información y por otro se echa en brazos de las grandes empresas de telecomunicaciones, las multinacionales del software propietario y los lobbies de la industria cultural.

La extensión de la banda ancha, las ayudas para adquirir ordenadores, los esfuerzos para impulsar la formación en TIC, la Escuela 2.0 y otras iniciativas que me parecen muy importantes... son líneas de trabajo que no tienen sentido si al final se cargan la neutralidad de la red.

Falta una reflexión de base y una visión de conjunto: hay distintos ministerios trabajando en direcciones opuestas. Incluso desde alguno se potencian líneas de actuación absolutamente contradictorias. Repensar todo esto es un gran reto, pero es imprescindible para que la falta de coherencia no tire por el sumidero todo el trabajo que va en la buena dirección.
La brecha digital no sólo se da cuando hay dificultades para el acceso a Internet o diferencias en cuanto a su uso, como la evidente brecha digital de género: también existe cuando no se comprende que el futuro de un país depende de decisiones que lo pueden hacer menos libre, menos competitivo y e-excluído.

¿Para qué queremos las infraestructuras, para qué queremos competencias tecnológicas? ¿Para acceder a los contenidos que dicte el mercado?
Para estar en la nube, no hay que estar en las nubes: así, perderemos el trabajo de muchas personas e instituciones comprometidas, perderemos oportunidades, perderemos el futuro.

Os dejo aquí un vídeo sobre la neutralidad de la red. Si lo veis, no harán falta muchas más explicaciones.