jueves, 24 de junio de 2010

Blogosfera asturiana de mujeres




III Blog and Beers. Encuentro de blogueras.
Jueves 24 de junio, de 20:00 a 22:00
La Santa Sebe
C/ Altamirano, 6
Oviedo

viernes, 18 de junio de 2010

Me gusta el fútbol, aunque esté mal visto.

En estos días de Mundial, todo es fútbol, fútbol y más fútbol. Gente absorbida por el fútbol y gente hastiada del fútbol.
Gran parte de mi entorno jamás ha ido a ver un partido, pero unánimemente coincide en la crítica, sin matices: el fútbol es para la masa embrutecida.

A mi sí me gusta el fútbol.

No me gusta el negocio, no me gusta que ese circo gaste lo que no genera, no me gusta que con la conversión del los clubes en Sociedades Anónimas Deportivas y el correspondiente Plan de Saneamiento (1992) hayamos tenido que enjuagar una deuda que pronto volvió a crecer y ya es monstruosa otra vez.

No me gustan los equipos directivos que lo utilizan para hacer negocios en el palco, no me gusta que algunos Ayuntamientos y Comunidades Autónomas faciliten pelotazos inmobiliarios mediante recalificaciones de estadios y campos de entrenamiento. No me gusta que los traspasos sirvan para enriquecer a comisionistas y generar dinero B en las cajas de los equipos. No me gusta la guerra de televisiones -avida dollars-, no me gustan los ultras, no me gusta que a veces se convierta en cuestión de Estado, no me gusta que sea el soporte de pornográficos negocios de apuestas, no me gusta que se utilice para distraer de cuestiones políticas y económicas importantes... No me gustan muchas cosas más...
A quien quiera profundizar en todo esto, le recomiendo el libro "Lo que el fútbol se llevó: hacienda y fútbol, una asignatura pendiente", de Gregorio Martín.

Sin embargo sí me gusta el fútbol a sol y a sombra, como lo narra Galeano. El fútbol desprovisto de todo eso que le sobra, el deporte que se ve en los estadios cuando sólo queda quien lo disputa, quien lo arbitra... y la grada, con sus interesantes códigos, que sólo entiende quien es parte de ella.
Me gusta el fútbol que siempre deja resquicio para lo imprevisto -el fúrgol es asín-, me gusta como reino de la lealtad humana ejercida al aire libre (Gramsci, ohhhh), me gusta ver a la gente reunirse para pasar un día de fiesta, me gusta la rivalidad sana y me gusta ir al estadio más antiguo de España a animar a mi equipo.

Sí me gusta el fútbol, lo mismo que no me gustan los prejuicios.
Y recordad que, ¡she plays!